Extractos de la directiva del Partido de 1965
Hay que tener siempre presente que la gente no lucha por ideas, por lo que uno tiene en la cabeza. Lucha para ganar beneficios materiales, para vivir mejor y en paz, para que sus vidas sigan adelante y para garantizar el futuro de sus hijos.
Debemos reconocer, como cuestión de conciencia que han habido muchas fallas y errores en nuestra acción, sea en lo político o lo militar: hay muchas cosas importantes que no hicimos en el momento oportuno, o no las hicimos en absoluto.
En varias regiones - y en realidad, en todas partes en sentido general - el trabajo político entre el pueblo y nuestras fuerzas armadas no se llevó a cabo adecuadamente: los trabajadores responsables no han llevado a cabo o no han podido llebar a cabo el trabajo de la movilización, formación y organización definida por el liderazgo del partido. Aquí y allá, hasta entre los trabajadores responsables, ha habido una tendencia marcada de hacerse la vista gorda... y una cierta desmovilización que no se ha combatido y eleminado...
En el plano militar, muchos planes y objetivos establecidos por el Partido no se han alcanzado. Con los medios que tenemos, podriamos haber hecho mucho más y mucho mejor. Algunos trabajadores responsables han malinterpretado las funciones del ejercito y las fuerzas guerrilleras, no han coordinado bien entre ambas y, en ciertos casos, se han dejado influenciar con la preocupación de la defensa de nuestras posiciones, ignorando el echo de que, para nosotros, el ataque es el mejor metodo de defensa. .
Y todo esto es prueba de trabajo político insuficiente entre nuestras fuerzas armadas, ha aparecido una cierta actitud 'militarista' que ha llevado a algunos combatientes e incluso a ciertos líderes a olvidar el hecho de que somos militantes armados, y no militaristas. Esta tendencia tiene que combatirse con urgencia y ser eliminada entre el ejercito. .
Si diez hombres salen a un arrozal y hacen el trabajo de ocho, no hay razón para estar satisfechos. Es lo mismo en la batalla. Si diez luchan como ocho; esto no es suficiente . . . . Uno siempre puede hacer más. Algunos se acostumbran a la guerra, y cuando te acostumbras a algo es el fin: metes una bala en la recámara de la pistola y te vas a pasear. Oyes el motor por el rio y no usas el bazooka que tienes, entonces los barcos portugueses merodean intactos. Permítanme enfatizar: podemos hacer más. Hay que sacar a los portugueses.
Crea escuelas y expande la educación en todas las zonas liberadas. Elige gente joven entre 14 y 20, los que han terminado por lo menos el cuarto año, para seguir su entrenamiento. Opongan sín violencia todas las costumbres disciminatorias, los aspectos negativos de las creencias y tradiciones de nuestro pueblo. Obliga a cada miembro responsable y educado de nuestro Partido a trabajar diariamente para mejorar su formación cultural.
Opongan entre los jovenes, especialmente los mayores de 20, la manía por dejar el país para estudiar afuera, la ciega ambición de obtener un título, el complejo de inferioridad y la idea equivocada que lleva a creer que los que estudian o toman cursos serán por ende privilegiados por nuestro país el día siguiente. . . . Pero opongan tambien el rencor hacia los que estudian o desean estudiar - el complejo de que los estudiantes serán parásitos o futuros saboteadores del Partido. .
En las zonas liberadas, hacer todo lo posible para normalizar la vida política del pueblo. Los comités de sección del Partido (comités de tabanca), los comités zonales y los comités regionales deben consolidarse y funcionar con normalidad. Deben celebrarse reuniones frecuentes para explicar a la población qué está sucediendo en la lucha, qué se propone hacer el Partido en cada momento y cuáles pueden ser las intenciones criminales del enemigo.
En regiones ocupadas por el enemigo, reenforzar el trabajo clandestino, movilización y organización de las poblaciones y la preparación de los militantes para actuar y apoyar a nuestros combatientes . .
Desarrollar el trabajo político en nuestras fuerzas armadas, ya sean regulares o guerrilleras, no importa donde estén. Realizar reuniones frecuentes. Exigir un trabajo político serio a los comisarios políticos Crear comités políticos, formados por el comisario político y el comandante de cada unidad en el ejército regular.
Oponerse a las tendencias militaristas y hacer de cada combatiente un militante ejemplar de nuestro Partido.
Educarnos, educar a otras personas, a la población en general, para luchar contra el miedo y la ignorancia, para eliminar poco a poco la sujeción a la naturaleza y a las fuerzas naturales que nuestra economía aún no ha dominado. Convencer poco a poco, en particular a los militantes del Partido, de que terminaremos conquistando el miedo a la naturaleza, y de que el hombre es la fuerza más fuerte de la naturaleza.
Exigir a los miembros responsables del Partido que se dediquen seriamente al estudio, que se interesen por las cosas y los problemas de nuestra vida y lucha diarias en su aspecto fundamental y esencial, y no simplemente en su apariencia. Aprender de la vida, aprender de nuestro pueblo, aprender de los libros, aprender de la experiencia de otros. No dejar nunca de aprender.
Los miembros responsables deben tomarse la vida en serio, conscientes de sus responsabilidades, reflexivos en su cumplimiento, y con una camaradería basada en el trabajo y el deber realizado.
Nada de esto es incompatible con la alegría de vivir, ni con el amor por la vida y sus diversiones, ni con la confianza en el futuro y en nuestro trabajo...
Reforzar el trabajo político y la propaganda dentro de las fuerzas armadas enemigas. Escribir carteles, panfletos, cartas. Dibujar eslogans en los caminos. Establecer vínculos cautelosos con el personal enemigo que quiera contactarnos. Actuar con audacia y gran iniciativa en este sentido… Hacer todo lo posible para ayudar a los soldados enemigos a desertar. Asegurarles protección para fomentar su deserción. Realizar trabajo político entre los africanos que aún están al servicio del enemigo, ya sean civiles o militares. Persuadir a estos hermanos para que cambien de rumbo, ya sea sirviendo al Partido dentro de las filas enemigas o desertando con armas y municiones hacia nuestras unidades.
Debemos practicar la democracia revolucionaria en todos los aspectos de la vida de nuestro Partido. Cada miembro responsable debe tener el valor de sus responsabilidades, exigiendo a los demás el respeto debido por su trabajo y respetando adecuadamente el trabajo de los demás. No ocultar nada a las masas de nuestro pueblo. No decir mentiras. Exponer las mentiras.