El presidente colombiano Gustavo Petro parece estar nervioso. Mientras se acerca el encuentro del 3 de Febrero con Donald Trumpp en la Oficina Oval—con un presidente que lo ha acuseado de ser un narco y recientemente orquestró el secuestro de Nicolás Maduro de Venezuela bajo denuncias parecidas—la retórica de Petro se ha intensificada bajo dos temas: soberaníaa nacional y su interpretación de las guerras contra las drogas. El secuestro de Maduro representa una acción de intervención estadunidense sin precedentes en la región, creando presión inmediata sobre la administración te Petro para equilibrar solidaridad regional con su relación con Washington antes del encuentro.
En encuentros recientes, Petro enfatiza la soberanía de Colombia mientras destaca simultaneamente una lucha en común contra las “mafias”—cateoría que, para él y su contraparte del norte, incluye el (Ejercito de Liberación Nacional), uno de los últimos grupos marxistas guerrilleros sobrevivientes, un objetivo común.
El impacto del secuestro de Maduro se difundió por los grupos armados de Colombia casi inmendiatamente. Solo nueve días después, el 12 de Enero, el ELN publicó una declaración llamando a una "unidad nacional," mientras Iván Mordisco, comandante de una facción disidente de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), propuso una alianza entre los grupos guerrilleros. El momento resalta, dado que estos grupos que han pasado años en enfrentaciones violentas proponen de repente una coordinación precisamente cuando la intervención estadunidense se ha transformado de amenaza retórica en acción concreta.
Para entender este momento, tenemos que examinar tres desarrollos interrelacionados: Primero, como las negociaciones de Petro con los grupos armados, la llamada política de "Paz Total", se transformó en fragmentación y guerra; segundo, lo que los grupos armados entienden con "unidad" en sus declaraciones recientes; y tercero, que escenarios pueden desplegarse mientres estas dinámicas chocan con maniobras estadunidenses en la región.
De Paz Total a Guerra Total
El cambio en las políticas de paz de Petro empezaron con el remplazo del Alto Comisionado por la Paz Danilo Rueda por Otty Patiño en Noviembre 2023. Petro, quien antes de asumir el cargo en agosto 2022 se jactó due que haría la paz con el ELN en tres meses, cambió camino con este cambio de personal, remplazando un defensor de los derechos humanos reconocido por un antiguo compañero de su tiempo en el grupo guerrillero nacionalista M-19. Este cambio significó una transformación fundamental de una estrategia de dialogo comprensivo hacia negociaciones selectivas apoyadas por presión militar. Desde entonces, casi cada grupo guerrillero sentandose en la mesa con el gobierno sufrió divisiones internas.
El primero en dividirse fue el ELN, la expresión más grande de guerrillas marxistas en Colombia hoy en día, con alrededor de 6500 miembros armados y un grupo que ha negociado con casi cada gobierno en los últimos 40 años. Aunque siempre han tenido una estructura más federal en comparación con las FARC jerarquicas, han podido mantener coherencia organizativadurante los años.Pero esta vez, las cosas fueron diferentes. A principios de 2023, el Comando Central del ELN abrió una investigación interna sobre la unidad “Comuneros del Sur” en la frontera ecuatoriana. Su comandante, Gabriel Yepes “HH,” después rompió con el liderazgo del ELN y empezó discusiones separadas con el Comisionado de la Paz de Colombia.El liderazgo de la ELN declaraban que “HH” y otros comandantes eran doble agentes que planificaron un proceso de paz regional y desmovilización. Este proceso es uno de los pocos que puedieron rendir resultados durante la administración de Petro, pero fue a un gran precio: Según fuentes regionales, un nuevo grupo paramilitar llamado “Autodefensas Unidas del Nariño” está surgiendo en la región.
La segunda división ocurrió en el EMC (Estado Mayor Central), la facción más grandes de los comatientes de las antíguas FARC que rechazaron el Acuerdo de Paz de la Habana 2016 con el gobierno colombiano. Liderado de Iván Mordisco, el grupo comanda aproximadamente 2,300 combatientes armados. Cuando las antiguas FARC-EP se desmovilizaron, varios comandantes de nivel medio rechazaron el abandono de la lucha armada. Siguieron expandiendo sus rangos tras los fracasos del proceso de paz cada vez más evidente. La fractura del The EMC mayor surgió al fín de 2023 con el surgente EMBF (Estado Mayor de Bloques y Frente), liderado por alias Calarcá Córdoba. La ruptura solidificada en 2024 principalmente porque Calarcá, según reportes, negó los intentos de Mordisco para centralizar el control. Mientras la facción de Mordisco intensificó su posición contra el gobierno, incluyendo operaciones militares durante paro al fuego, qur llevó al fín de sus negocicaciones con el estdao, el grupo de Calarcá mantuvo contactos discretos para seguir negociaciones independientes. Hasta hoy, siguien en la mesa de negociación. Segundo a las estimaciones más actuales, Calarcá comanda aproximadamente 1400 comatientes. Mientras tanto, Mordisco ha enfrentado acusacio es de organizaciones indígenas de cometer un genocidio contra el pueblo Nasa en la región de Cauca, complicando aún más el mapa fracturado del EMC.
La última división mayor involucro un nuevo grupo guerrillero, la “Segunda Marquetalia,” una facción rearmada fundada por antiguos comandantes de alto nivel de las FARC. Es liderada por Iván Márquez, negociador principal de los discursos de la Habana, que volvió a tomar las armas tras la detención de su compañero Jesús Santrich. Debido al alto profilo de estos lideres guerrillerso rearmados, sufrieron de pro to unas operaciones que debilitáron su capacidad operativa. Segunda Marquetalia acusó a la facción rival EMC de colaborar con el ejercito colombiano y la inteligencia, además del empleo de "mercenarios extranjeros" por parte del ejercito en operaciones donde matáron a comandantes como. Notablemente, todos estos ataques ocurrieron sobre territorio venezolano, donde se relocó el liderazgo para reorganizarse. Debido a la nueva situación de la lucha, la Segunda Marquetalia formó una alianza otras estructuras de militantes ex-FARC que establecieron grupos controlando economía ilegales y ejerciendo poder militar significativo. Estos incluyeron los Comandos de la Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, operando en diferente partes del sureste de Colombia. Juntos, comandarón aproximadamente 1500 combatientes. Segunda Marquetalia estableció diálogo formal con el gobierno en Junio 2024, representando un avance significativo para la política de Paz total por llevar las facciones disidentes más políticamente a negociar junto al ELN y el EMC. Pero a fin de año, el grupo sufrió su propia crisis interna cuando Iván Márquez rechazó publicamente las negociaciones en una carta. Esta ruptura llevó a los Comandos de la Frontera a escisionar y formar un grupo separado llamado CNEB (Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano).
Estas fracturas reflejan una transformación más amplia en el conflicto armado de Colomnia, que ha parcialmente cambiado de la insurgencia ideológica a intereses económicos y control regional. El gobierno de Petro lo ha enfatizado fuertemente, adviertiendo, por ejemplo, al ELN de no seguir “el camino de Pablo Escobar” simúltaneamente un enfoque divide et impera—negociando con algunas facciones y ofreciendo beneficios mientre ataca a otras. Ironicamente, la administración de Petro está implementando su propia versión del enfoque “plata o plomo”. Evidencia de esta estrategia incluye el bombardeo de los campos de Mordisco del noviembre, qué resultó en muertes de combatientes menores de edad y marcó una escalación clara con las facciones no negociantes. En contraste, la facción de Calarcá, según reportes, utilizó agencias de seguridad del estado colombiano para movimiento seguro en julio 2024 y mantiene contacto directo con operativos de la inteligencia. Más preocupantes son los reportes de cooperación de differentes grupos armados y el ejercito colombiano en operaciones de combate, con alianzas en flujo que incluen los Comandos de la Frontera luchando contraCalarcá, la fuerzas Mordisco enfrentando Calarcá, y Calarcá enfrentando el ELN in different regions. Estas flúidas combinaciones sugieren una estrategia deliberada de manipular rivalidades entre los grupos para debilitar la organzición armada mientras avanzan negociaciones selectivas. El resultado es un panorams fragmentado done ex compañeros en armas ahora luchan entre sí, a veces con apoyo estatal tácito o explicitot, manchando las distinciones tradicionales entre contrainsurgencia y guerra de guerrillas en el conflicto prolongado de Colombia.
Propuestas de Unidad
A inicios de enero 2026, tods las tres facciones armadas publicaron declaraciones políticas en respuesta directa al secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y predijeron efectos en el conflicto colombiano. No obstante las divisiones internas y antagonismos mutuos estas propuestas revelan un hilo condúctor: cada grupo enfoca su lucha en contextos geopolíticos y reionales amplios, articlando sus visiones que se extienden mas allá de las fronteras de Colombia.
El Acuerdo Nacional del ELN
La declaración del ELN del 12 de enero contextualiza la situación de Colombia dentro de las tensiones geopolíticas mundiales, haciendo especial hincapié en el aumento del intervencionismo estadounidense en América Latina y las amenazas contra Venezuela, México, Cuba, Nicaragua y Colombia. Ante las elecciones parlamentarias y presidenciales que se celebrarán en Colombia en la primera mitad de 2026, el ELN propone aprovechar la campaña electoral para debatir un Acuerdo Nacional con los siguientes objetivos: establecer una soberanía nacional y popular genuina, erradicar la pobreza y la persecución política, combatir la corrupción y el paramilitarismo, rediseñar la política económica para satisfacer las necesidades de la comunidad, proteger los ecosistemas y realizar la transición a energías limpias, y abordar el narcotráfico mediante la participación de la comunidad. La propuesta representa un intento de replantear la lucha armada dentro de una movilización política más amplia y conecta con las propuestas de Petro. Esto puede entenderse como un reconocimiento de que la confrontación militar por sí sola no puede lograr sus objetivos.
El Gran Bloque Insurgente de Mordisco
En un comunicado en vídeo publicado el 8 de enero, Mordisco hace un llamamiento a formar un "gran bloque insurgente" para resistir las intervenciones militares, la presión económica y la agresión imperialista en toda la región. En particular, se dirige a todos los grupos armados, incluido el casi desaparecido EPL (Ejército Popular de Liberación) maoísta, mientras que omite de forma llamativa cualquier mención a Calarcá. A pesar de las divisiones históricas entre estas organizaciones, la declaración hace hincapié en los ideales revolucionarios compartidos, arraigados en la visión de Bolívar de una #Patria Grande" unificada. Esto representa un cambio radical con respecto a los recientes enfrentamientos violentos entre estos mismos grupos, lo que sugiere que las amenazas externas han creado un nuevo terreno común.
La Federación Bolivarianda de la Segunda Marquetalia
A través de dos comunicados publicados estos días, Segunda Marquetalia aboga por una "Federación Bolivariana de Repúblicas Hermanas" basada en la visión del Congreso de Panamá de 1826 de Simón Bolívar, que incluye un gobierno supranacional con instituciones permanentes, capacidad militar conjunta para defender la soberanía regional, acuerdos comerciales entre los Estados miembros, ciudadanía hispanoamericana para fortalecer la solidaridad regional y coordinación diplomática en toda América Latina. Aunque ambiciosa hasta el punto de parecer utópica, esta visión articula lo que este grupo considera que está en juego: no solo la lucha de organizaciones individuales, sino la defensa de todo un proyecto político regional contra la intervención estadounidense, enmarcando el conflicto como monroísmo contra bolivarianismo.
Escenarios Emergentes y Implicaciones Estrategicas
La publicación simúltanea de los tres comunicados poíliticos en el contexto de la amenaza de Trump en contra de la soberanía nacional indíca un punto de inflección potencial en el conflicto armado fracturado de Colombia. Independientemente de si estas propuestas representan un auténtico reposicionamiento ideológico o una maniobra táctica en respuesta a la presión externa, iluminan posibles trayectorias para el próximo período. Para comprender estos escenarios es necesario examinar tanto los ajustes tácticos inmediatos que pueden emprender los grupos armados como las dinámicas estructurales más profundas que configuran los conflictos territoriales de Colombia.
Reducción Temporal del Conflicto Inter-Insurgente
Los grupos armados pueden reducir temporalmente los enfrentamientos entre ellos para fortalecer su capacidad colectiva frente a las fuerzas estatales y la agresión imperialista. La retórica de la unidad regional y el antiimperialismo podría proporcionar aspectos ideológicos para treguas tácticas y/o alianzas entre facciones que recientemente se encontraban enzarzadas en combates mortales. Sin embargo, los intereses económicos y las disputas territoriales que impulsaron la violencia reciente, como el control de las zonas de cultivo de coca, las operaciones mineras ilegales o las rutas de contrabando, no desaparecerán simplemente por las amenazas externas. Estas bases materiales del conflicto pueden resultar más duraderas que cualquier acercamiento ideológico, lo que hace que las treguas entre insurgentes sean frágiles y contingentes.
Territorio Venezolano y Dinámicas de Fronteras
La anticipada cooperación entre EEUU, Colombia y Venezuela tras el secuestro de Maduro probablemente obligará a los grupos armados a reducir su presencia en el territorio venezolano, al menos temoralmente. Este cambo trae consecuencias directas para las dinámicas de conflicto en Colombia, particularmente en fronteras estratégicas como Arauca y Catatumbo, donde grupos armados han históricamente utilizado el territorio venezolana como zonas de retroguardia pára el descanso, reorgnización y refugio de las operaciones militares colombianas. La perdida de esta profundidad territorial puede intensificar la competencia por el territorio colombianos mientras los grupos comprimen sus operaciones a áreas más confinadas, potenialmente escalando la violencie en departamentos de fronteras mientras las facciones compiten por refugios seguros diminuídos. En particular, el ELN está cooperando con las autoridades venezolanas a nivel local. El think tank estadunidense Crisis Group describe al ELN como una "guerrilla binacional" que se ha vuelto un pilár fundamental de la estabilidad del gobierno venezolano, al menos a nivel local, ejerciendo control territorial como un estado sobre grandes partes del pasillo fronterizo de 2200 km. Crisis Group resalta una relación simbiótica donde el ELN actúa como un "regulador del desorden" junto a las fuerzas de seguridad venezolanas, alejandose del tráfico de drogas tradicional hacia una extracción de minerales más lucrativa y más facilmente lavada, en especifico el oro, coltán y diamantes en el arco demineria del Orinoco.
Prospectos Para Intervención Militar Estadunidense
La posibilidad de una intervención militar estadounidense se perfila como la variable quizás más significativa. Estados Unidos podría llevar a cabo ataques aéreos u operaciones especiales contra posiciones del ELN y Mordisco como parte del aparente acuerdo entre Trump y Petro, enmarcado como operaciones antinarcóticos pero que funcionaría como una contrainsurgencia directa. Esto marcaría una esclación dramática en el conflicto de Colombia y podría, paradojicamente, fortalezer unidad ideológica entre los grupos armados en su enfoque antiimperialista mientras devastan su capacidad operacional would mark a dramatic escalation in Colombia’s conflict and could paradoxically strengthen ideological unity among armed groups in their anti-imperialist approach while devastating their operational capacity. El precedente a una acción militat estadunidense se remonta al Plan Colombia, pero bombardeos directos contra el liderazgo guerrillero representaría un cambio cualitativo, transformando el carácer político y las dimensiones regionales.
Economía de Extracción y Reorganización Territorial Extraction Economics and Territorial Reorganization
El caso mencionado anteriormente de Nariño y el resurgimiento de los grupos paramilitares ilustra una dinámica continua que va más allá de las consideraciones militares inmediatas. La desmovilización de los "Comuneros del Sur" ha dado plazo a una reorganización territorial en la que participan estructuras paramilitares emergentes. Este patrón, repetido durante la história reciente de Colombia, sugiere que, cualquier grupo armado que se debilite, el vacio de poder resultante no se llena por instituciones estatales que proveen seevicios publicos, sino por acuerdos de seguridad orientados hacia la explotación económica, facilitando las operaciones de corporaciones multinacionales.
Pueden surgir patrones similares en otras regiones donde los grupos armados se enfrentan a presiones militares o participan en procesos de desmovilización. La política de seguridad se convierte en un elemento central de las luchas por la riqueza territorial y la explotación de los recursos naturales, y la «pacificación» crea las condiciones para la inversión, la extracción y la reorganización productiva en beneficio del capital nacional y transnacional. La cuestión no es si los territorios serán controlados, sino por quién y con qué fines.
Contrainsurgencia y el Futuro de la Lucha Armada
La história latinoamericana demuestra que las políticas anti-drogas han funcionado repetidamente como mecanismos de contrainurgencia expansivas, dando pie a coordinación de fuerzas militares, judiciales, económicas y mediáticas orientadas no solo hacia la neutralización de redes ilegales, sino hacia reorganización territorial y control de la población. Bajo una retórica de seguridas, las prácticas de control se extienden a movimientos sociales, economías locales y organizaciones comunitarias, replanteando la disidencia política como amenaza a la seguridad interna.
La estabilización territorial, presentada como un requisito previo para combatir el narcotráfico, crea al mismo tiempo las condiciones para la inversión, la extracción de recursos y la reorganización productiva. La política de seguridad se vuelve inseparable de las luchas por la riqueza territorial y social, orientadas hacia la explotación de los recursos naturales en beneficio del capital nacional y transnacional. El proceso electoral en curso, con elecciones parlamentarias en marzo y presidenciales en mayo, aclarará si esta dinámica sigue desarrollandose o si la política de "Paz Total" de Petro sobrevive un potenial cambio de administación.
El secuestro de Maduro and the apparent Trump-Petro alliance creó una conyuntura crítica para los grupos armados de Colombia. La amenaza de colaboración sin precedentes entre EEUU, Colombia y autoridades venezolanas pudieran temporalmente unificar los intereses insurgentes alrededor de imperativos de sobrevivencia. La publicación simúltanea de declaraciones enfatizando la unidad sugiere capacidad para alineamieento estrategico, hasta entre rivales. Sin embargo, el carácter regional de las estructuras insurgentes contemporaneas, dispersas territorialmente y ligadas económicamente a las economias, quiere decir que los grupos han perdido la capacidad táctica y estrategica para socvar el poder estatal que poseían los grupos de guerrilla anteiores. A su cumbre, las FARC comandaron alrededor de 20000 combatientes con estructuras de comando centralizadas; hoy en día los grupos fragmentado apenas pueden lograr la mitad de esta cifra, divididoas entre organizaciones parcialmente antagónicas.
Este momento podría representar una oportunidad para que estos grupos superen sus diferencias internas y construyan visiones estrategicas capaces de resistir al estado y la presión estadunidense. La coherencia ideológica en todas sus declaraciones, todas invoando el antiimperialismo bolivariano, todas enfocando su lucha en terminos internacionales en vez de puramente nacionales, sugiere alguna fundacion para la cooperación. Los próxismos meses revelarán si las amenazas externas pueden forjar coordinación duradera o si un acuerdo Petro-Trump creara una fragmentación irreversible.
Fuente: Comra